sábado, 16 de noviembre de 2013

Fractura de húmero en gato


Fractura de húmero en gato 




Las fracturas de húmero no son especialmente frecuentes, sólo entre un 4 y un 8% del total de las fracturas, según distintos autores. Y dentro de las fracturas del húmero las más frecuentes afectan al tercio distal y/o cóndilo humeral.

El caso clínico que expongo hoy es referente a un paciente felino, adulto, de 5 kg, con una cojera de su extremidad anterior izquierda como consecuencia de un atropello.

Inicialmente se valoró su capacidad respiratoria, pues presentaba un neumotórax que se resolvió en las primeras 24 horas, pero tenía además la cojera, y estas son las imágenes radiográficas previas medio lateral y antero posterior:


fractura humero felino




fractura humeral  en felino


Nuestro paciente presenta una fractura diafisaria oblicua de su húmero izquierdo que requiere reparación quirúrgica, para la cual planificamos la colocación de una placa para tornillos de 2mm.

Comenzamos la cirugía haciendo un abordaje a la cara lateral del húmero, (la principal complicación anatómica es el nervio radial que discurre asociado al músculo braquial) y para facilitar la reducción, aprovechando que es una fractura oblicua, se colocaron inicialmente tres tornillos tirafondos que completan posteriormente la fijación de la placa que se colocó una vez reducida y fijada la fractura.

Tras la cirugía se realizan las radiografías de control post operatorio donde apreciamos mejor la reducción de la fractura y la colocación de los implantes.



placa en fractura humeral en felino





placa en fractura humeral en felino


Hemos colocado tres tornillos en el fragmento proximal, luego hay una zona central de la placa donde no hay tornillos porque tenemos debajo los tres tornillos tirafondos, y distalmente hemos colocado otros tres tornillos que completan la fijación. Es probable que la placa parezca un poco pequeña, tal vez un poco mayor podría estar bien, pero la doble fijación con tres tornillos en cada fragmento y además tres tornillos tirafondos dio una estructura muy estable, y cabe esperar una buena evolución.

En el post operatorio debe tenerse especial cuidado en evitar que el paciente realice ejercicios bruscos, y tratándose de un gato es poco probable que haga grandes carreras pero sí es importante evitar que realice saltos, por lo tanto debe estar confinado en una habitación sin muebles altos, y con su cama a nivel del suelo.

Y finalmente exponemos las radiografías de control al mes y medio de la cirugía donde puede comprobarse el adecuado  proceso de consolidación.



placa y tornillos en fractura humeral en felino




placa y tornillos en fractura humeral en felino



Aunque la fractura no ha cicatrizado totalmente, apenas quedan grietas de la fase inicial, el paciente ya hace tiempo que camina con normalidad, y probablemente en la próxima revisión el proceso de consolidación habrá finalizado.



viernes, 1 de noviembre de 2013

Osteopatía metafisaria del cuello femoral en gato

Osteopatía metafisaria del cuello femoral en gato



Solemos pensar que  las lesiones en el cuello del fémur siempre producen daños vasculares que de forma secundaria generan desmineralización del hueso y necrosis avascular, que suele ser aséptica pues la necrosis no está producida por contaminación bacteriana.

En realidad, la cabeza del fémur en animales jóvenes, sólo recibe sangre de los vasos epifisarios (procedentes de las arterias circunflejas femorales craneal y caudal)  que llegan a la epífisis del hueso a través de los bordes de la cápsula articular. Los vasos intraóseos que llegan por el cuello del fémur, sólo en los animales maduros cruzan la cicatriz fisaria para irrigar  la cabeza del fémur. En el gato existe un aporte sanguíneo adicional de la cabeza del fémur a través del ligamento redondo.

La necrosis avascular de la cabeza del fémur, más conocida por enfermedad de  Legg-Calvé-Perthes  (los tres autores que la describieron en el año 1910) es como su nombre indica una necrosis avascular  que se produce durante el desarrollo de la cabeza del fémur y suele afectar a perros de razas pequeñas, principalmente Terriers y Caniches toy,  producida por daños repetidos  de esos vasos epifisarios que llegan a la cabeza del fémur por la cápsula articular.

La enfermedad se inicia con un proceso isquémico del núcleo cefálico femoral, que detiene su crecimiento relativo con respecto al resto cartilaginoso de la cabeza femoral. 
Luego de forma lenta y tardía se inicia un proceso de revascularización asimétrico en la periferia de un área isquémica ya necrótica. Se produce entonces el colapso y hundimiento del núcleo cefálico central, ya que la trabécula lesionada sufre fracturas por sobrecarga. Finalmente, observaremos una cabeza femoral aplanada y deformada.

Desde el punto de vista radiográfico, la afección se caracteriza por la aparición de osteoporosis en la epífisis proximal del fémur, seguida de fragmentación y finalmente, deformación de la cabeza femoral que evolucionará hacia degeneración articular.


Displasia y artrosis en cadera perro



La epifisiolisis consiste en la separación de la epífisis femoral proximal no asociada a traumatismos. Se  corresponde con una fractura tipo I de la clasificación de  Salter-Harris. 
Radiográficamente hay evidencias de desplazamiento fisario de la cabeza femoral  (la fisis está abierta y permite ese desplazamiento) con osteopenia focal y esclerosis del cuello femoral, para evolucionar a reabsorción osteoclástica y/o proliferación de tejido fibroso.


epifisiolisis en perro



En los gatos no suele producirse necrosis avascular de la cabeza femoral (recordemos su irrigación adicional a través del ligamento redondo) pero si puede producirse una necrosis avascular del cuello femoral denominada Osteopatía metafisaria felina.


En el caso clínico de hoy, presento un gato joven (8 meses) con cojera repentina del miembro posterior derecho,  sin historia previa de traumatismos,  que no responde a AINEs,  y después de dos semanas con antiinflamatorios y sin resultados se le realiza una radiografía y se obtiene la siguiente imagen:


epifisiolisis cabeza fémur en gato


En la imagen anterior se aprecia una cabeza femoral derecha redondeada y perfecta pero el cuello femoral está osteoporótico y fragmentado,  se trata de una necrosis avascular del cuello femoral en gato, es decir,  una osteopatía metafisaria femoral felina.

Esta enfermedad no tiene habitualmente un tratamiento médico conservador, y la mejor opción es quirúrgica, mediante una artroplastia de escisión del cuello del fémur.

Es importante hacer un corte amplio, seccionando todo el cuello femoral, hasta el tercer trocánter del fémur, y por supuesto, hay que retirar del acetábulo la parte epifisaria proximal de la cabeza del fémur.



artroplastia fémur gato



Una vez realizada la cirugía, haremos la radiografía de control post operatorio:



artroplastia fémur perro



Y estos son los fragmentos extraídos tras la artroplastia:


fragmentos artroplastia cabeza fémur



En la imagen anterior se aprecia una cabeza femoral perfecta, aunque muy delgada si la viésemos lateralmente, pero luego el cuello femoral estaba totalmente deformado y fragmentado, lo cual confirmaba nuestra sospecha de inviabilidad.

La recuperación suele ser muy buena, tras la cirugía a nuestro paciente le desaparece el dolor, es joven, tiene una buena masa muscular,  en muy pocos días presentará un apoyo casi normal,  y muy pronto estará saltando.