domingo, 19 de abril de 2015

Fractura conminuta de cúbito y radio



Fractura conminuta de cúbito y radio



En esta entrega describo el caso de un Bullterrier, macho, de 25 kg y 9 meses que saltó de una azotea y presentaba la siguiente fractura:


fractura cubito y radio canino







Había una clara deformación del antebrazo derecho, pero era además una fractura abierta y contaminada. Por lo tanto no era buena idea planificar la cirugía en un primer momento y necesitamos una semana de antibióticos y curas antes de controlar la infección y poder intervenir.

Una vez que se logró controlar la infección, se repitieron las radiografías para tener una idea más precisa de la fractura:

fractura de cubito y radio en canino




fractura de cubito y radio en canino



Se trataba de una fractura abierta y conminuta de cúbito y radio. Después de una semana y en una fractura tan conminuta no debe hacerse una buena reconstrucción anatómica porque el daño en los tejidos blandos será tan grande que no cicatrizará la fractura en mucho tiempo.

El radio proximal estaba muy dañado y era difícil lograr una buena fijación a ese nivel, pero al menos se pudo poner un tornillo que agarrase bien en esa zona. 
A nivel distal no era difícil sujetar bien la placa, y el cúbito se fijó también con una segunda placa, pero debido a la complejidad de la fractura la fijación era insuficiente y fue necesario complementarla con un fijador externo.



fractura de cubito y radio en canino



fractura de cubito y radio en canino




A pesar de toda la “ferretería” el paciente debe estar bajo control, de modo que no realice ejercicio intenso y hay que controlar la infección.

En pocos días comenzó a apoyar, lo cual es un buen síntoma, pero no debemos confiarnos porque es una fractura muy conminuta y la cicatrización será lenta.


Veamos las siguientes radiografías, correspondientes a la revisión de control al mes de la cirugía:


fractura de cubito y radio en canino


fractura de cubito y radio en canino



Tras el primer mes, se está formando un callo óseo que intenta abarcar los fragmentos aunque en esta fase inicial todavía no se visualiza la consolidación, pero si todo sigue evolucionando positivamente, con el tiempo debería lograrse la cicatrización. 



domingo, 29 de marzo de 2015

Fractura de tibia



Fractura de tibia



En esta ocasión traigo un caso bastante común, una fractura de tibia. Según algunas estadísticas las fracturas de tibia suponen el 21% del total de las fracturas atendidas. Es un porcentaje bastante alto, pero la tibia es un hueso largo con poca protección muscular alrededor y puede fracturarse con relativa facilidad.

Nuestro paciente era un cachorro de Bullterrier, macho, de 10 meses de edad y 25 kg de peso que había sufrido un traumatismo en su extremidad posterior derecha y presentaba la fractura de tibia que podemos ver en las siguientes imágenes:



fractura de tibia canina



fractura de tibia canina

Se trataba de una fractura diafisaria oblicua de la tibia y peroné derechos, en un cachorro que todavía podía crecer un poco más, y con una gran masa muscular. 
Era preciso hacer una fijación estable y lo suficientemente fuerte para soportar no sólo el peso que el paciente tenía en ese momento, sinó también el que va a tener, aunque puesto que se trata de un cachorro la cicatrización deberá ser más rápida y con un poco de suerte cuando el perro gane peso ya habrá cicatrizado la fractura.


placa y tornillos tibia perro


Se le puso una placa con 7 tornillos de 3,5 mm, y para asegurar la fijación se complementó con un cerclaje. 

Veamos las radiografías de control post operatorio:


fractura de tibia canina


placa osteosíntesis canina



La reducción era buena y la fijación estable, por lo tanto si el paciente colaboraba un poco debería tener una rápida recuperación, que se comprobó ya en la primera revisión a las dos semanas de la cirugía:


placa y tornillos tibia canina



placa y tornillos en tibia canina



En sólo dos semanas ya se estaba formando un buen callo óseo y cabe esperar una adecuada consolidación de la fractura.


sábado, 7 de marzo de 2015

Avulsión del plexo radial



Avulsión del plexo braquial






El plexo braquial está formado por los tres últimos nervios cervicales (C6,C7,C8) y los dos primeros torácicos (T1,T2).

Las lesiones del plexo braquial son causadas por estiramientos excesivos, desgarros u otros traumatismos. Puede haber una neuropraxia (déficit neurológico producido por inflamación de los tejidos circundantes, con compresión del plexo) ó una avulsión del plexo, donde existe rotura de fibras nerviosas y la recuperación es mucho más lenta o ya irrecuperable.

Repasando un poco la literatura, hay varios tipos de avulsión, que puede ser parcial o total.

En primer lugar estaría la avulsión parcial del plexo craneal, que afecta a las raíces y ramas nerviosas de C6 y C7.  Es la variante menos frecuente. Los músculos extensores todavía retienen la mayor parte de su inervación y el paciente podrá soportar su peso sobre el miembro. Hay incapacidad para la flexión del codo, ligera prolongación del miembro y atrofia de los músculos supra e infraespinoso.
El reflejo del bíceps estará reducido o ausente, pero los reflejos del tríceps y extensor carporradial todavía permanecen. Habrá atrofia muscular neurogénica, más llamativa en los músculos supraespinoso, infraespinoso, deltoides, bíceps y braquial.
Los síntomas estarán relacionados con la parálisis del nervio radial que es el nervio más importante para el soporte de peso del paciente.

Luego estaría la avulsión parcial del plexo caudal (raíces nerviosas C8 ,T1 y rama comunicante de la raíz nerviosa T2). Es una lesión más frecuente.
Las raíces nerviosas de C8 y T1 y sus ramas, transportan la mayor parte de la inervación del tríceps y de los músculos que están por debajo de la articulación del codo. El paciente no puede soportar su peso en ese miembro, debido a la parálisis de los músculos extensores y puede adoptar la posición de "codo caído" aunque generalmente el brazo será transportado con el codo y hombro flexionados debido a la adecuada función de los músculos flexores de estas dos articulaciones por las raíces nerviosas C6-C7 intactas. El reflejo del bíceps es normal, aunque los reflejos del tríceps y extensor carporadial estarán reducidos o ausentes. El reflejo de retirada (flexión) también estará reducido o ausente. La atrofia muscular neurogénica ocurre en el músculo tríceps y en todos los músculos distales al codo.

Y finalmente estaría la avulsión completa del plexo braquial. (C6-T1 y la rama comunicante de T2).  En este caso el miembro cuelga flácido con el dorso de la mano apoyado sobre el suelo (lesión del nervio axilar). La posición característica es de un "codo caído" con flexión carpal, de modo que el miembro afectado puede parecer más largo.  El dorso de la mano se arrastra por el suelo, produciéndose excoriaciones graves. Todos los reflejos están ausentes.
Además una lesión que incluya los segmentos T1-T3 (T1-T2 en felinos) podría producir un síndrome de Horner parcial: anisocoria (miosis de la pupila ipsilateral), enoftalmos y estrechamiento de la fisura palpebral (leve ptosis), aunque estos hallazgos no siempre están presentes.

Para ilustrar con un caso clínico esta introducción, presento un paciente que vino a consulta con una marcada cojera de su extremidad anterior derecha.
Se trataba de un cruce de Dálmata, macho, de tres años y unos 30 kg que arrastraba su extremidad anterior derecha… desde hacía mes y medio.
Inicialmente lo estuvieron tratando con antiinflamatorios pero como no mejoraba se decidieron a buscar una segunda opinión.

En la exploración clínica había una ausencia total de reflejos, e insensibilidad al dolor al pinzar los dedos. Tampoco presentaba sensibilidad dolorosa en el antebrazo, ni en la cara dorsal ni tampoco en la cara plantar.

De un modo práctico, es importante ver la sensibilidad en todos los dedos y también en distintas partes del antebrazo, porque en ocasiones puede tener sensibilidad en algún dedo y no en otros, según que segmento nervioso se encuentre afectado, o incluso carecer de sensibilidad en la zona dorsal (nervio radial) pero si tener algo de sensibilidad en la zona plantar (nervio mediano y/o cubital).

Este paciente tenía por tanto una ausencia total de sensibilidad, con codo caído, flexión carpal y caminaba arrastrando los dedos, produciendo una evidente escoriación:


avulsión plexo canino



Además había una marcada atrofia muscular, muy evidente en los músculos supraespinoso  e infraespinoso, siendo muy evidentes los bordes escapulares:


avulsión plexo canino




Para complementar el estudio se le hizo una radiografía lateral, para asegurarnos que no había ningún tumor o cualquier otra patología además de lo ya evidente:




Y con todos estos datos, se llega al diagnóstico de avulsión completa del plexo braquial.

Aunque se le preguntó al dueño por posibles traumatismos que pudiesen justificar las lesiones, no tenía respuestas claras pues era un animal que vivía en el campo y su propietario no sabía si podía haber metido la extremidad en algún sitio y quedar atrapado un tiempo, pero en cualquier caso era un paciente joven, y esa extremidad estaba ya perdida. El siguiente punto, y probablemente el más difícil era convencer al dueño de que ese animal podía tener una buena vida sin esa extremidad y sin tener que sacrificarlo, que era precisamente lo que nos estaba pidiendo.

Tras una larga charla, y un poco de ayuda de los miembros más jóvenes de la familia, finalmente decidieron darle una oportunidad y se programó la cirugía para hacer la amputación.

Como ya he comentado en otras entradas anteriores, no me gusta hacer este tipo de cirugías, pero en un paciente tan joven y sin otras opciones, era la única posibilidad de salvar la vida de ese perro.



amputación pata perro




Simplemente una semana después, cuando vino a quitar los puntos, el animal volvía a ser un perro alegre, y los propietarios ya se habían adaptado al nuevo aspecto de su perro, de modo que ya se sentían todos mucho mejor.




miércoles, 18 de febrero de 2015

Politraumatismo



Politraumatismo


Una parte importante de cualquier servicio de traumatología son los pacientes que han sufrido un atropello y vienen para solucionar los daños causados por el traumatismo. Generalmente las fracturas causadas suelen afectar a una zona anatómica concreta que es donde el paciente recibió el impacto,  aunque puede haber daños asociados (traumatismo cráneo-encefálico, hemorragias internas, daños en pulmón, vejiga, etc.) Sin embargo, en ocasiones el impacto ha sido muy fuerte y los daños son intensos, de modo que encontraremos varias fracturas a la vez, en estos pacientes politraumatizados.

Nuestro paciente de esta ocasión era una perrita mestiza de 5 kg y seis meses que según nos comentaron los dueños, se metió debajo del coche cuando estaban saliendo del garaje, y le pasaron por encima. Cuesta un poco aceptar que un paciente tan pequeño pueda sobrevivir si un coche le pasa por encima, pero los daños eran muy evidentes y es muy probable que la versión de los dueños fuese real, especialmente después de ver la siguiente imagen:


traumatismo canino


A pesar de la gravedad del caso, el paciente estaba consciente y no había daños neurológicos ni síntomas de hemorragias internas, por lo tanto se le administraron los cuidados iniciales (analgésicos, antibióticos, sueroterapia) y se hizo una primera radiografía



traumatismo canino



Era evidente que el daño estaba en el tercio distal, y se hizo otra placa ventro dorsal



cadera canino





Es una imagen impactante, donde podemos diagnosticar el verdadero alcance del politraumatismo.

Este paciente presenta una fractura transversa diafisaria distal del fémur derecho, y una luxación sacro ilíaca también del lado derecho; mientras que del lado izquierdo hay una fractura transversa del ala del ilion izquierdo, una fractura por impactación del borde caudal del acetábulo izquierdo y fracturas asociadas en isquion y pubis.

Este paciente estuvo ingresado 48 horas para valorar todas las posibles complicaciones que pudiesen aparecer, y en ese intervalo se comprobó que la vejiga de la orina no había sufrido daños, que el estado neurológico era bueno, que tenía sensibilidad al dolor en ambas extremidades posteriores y que no había otros daños a los diagnosticados inicialmente.

Respecto al plan quirúrgico, había varias opciones válidas, y el principal problema era el tiempo de anestesia, por lo tanto se planificó la cirugía pensando que tal vez tuviésemos que realizar alguna de las fracturas en un segundo tiempo, dependiendo de cómo transcurriese la anestesia.

Puesto que el fragmento proximal del fémur derecho estaba casi perforando la piel, se planificó la cirugía comenzando por el lado derecho, para tratar de colocar una placa o dos agujas cruzadas que estabilizasen la lesión. Intra operatoriamente se comprobó que el fragmento distal no permitía la colocación de una placa y se optó por las dos agujas cruzadas. 

Luego se hizo un abordaje dorsal a la articulación sacro ilíaca del lado derecho y tras reducir la luxación se colocó un tornillo, probablemente hubiera sido buena idea poner más implantes pero el tamaño del paciente no permitía colocar nada más y para asegurar  la reducción se puso una aguja trans ilíaca dorsal al sacro, que refuerza mucho la fijación.

Y finalmente se hizo el abordaje por el lado izquierdo, aprovechando que el paciente respondía bien a la anestesia y se colocó una placa con tornillos de 2 mm, para reconstruir la cadera de ese lado.

Respecto a las fracturas caudales del acetábulo, como están en una zona que no soporta peso no era necesario repararlas y simplemente la retracción muscular aproximará los fragmentos que terminarán soldando.


Veamos la radiografía de control post operatorio:

trauma canino




La recuperación de este tipo de pacientes con tantos traumatismos no suele ser rápida pues hay también muchos daños en tejidos blandos, pero a pesar de todo la perrita comenzó a caminar de nuevo a los cinco días y aunque todavía no está totalmente recuperada, su evolución está siendo buena, y confiamos que pronto podremos dárle el alta definitiva.



martes, 27 de enero de 2015

Fractura de húmero en gato


Fractura de húmero en gato



Nuestro paciente es una gata, recogida de la calle por una protectora local, que lleva meses cojeando de su extremidad anterior derecha, y que traen a la clínica para una primera exploración general, y por supuesto también traumatológica.
En la exploración inicial no se aprecian heridas en piel, pero si una clara inestabilidad en la región humeral, así como relieves óseos internos que nos indican claramente que hay una fractura.

Comenzamos el estudio radiológico con una vista ventro dorsal del brazo y obtenemos esta primera imagen:


fractura disparo gato


Aunque es un poco desconcertante podemos concluir que hay una fractura de húmero, que los extremos están desplazados y que el paciente ha recibido un disparo de un perdigón de plomo que se ha roto dentro, y todavía conserva los fragmentos. Necesitamos la otra vista radiográfica para saber más, y se realiza la siguiente radiografía:


fractura disparo gato


Con esta imagen podemos completar la información y comprender que este paciente tiene una fractura diafisaria y conminuta de húmero provocada por el impacto de un perdigón de plomo,  y que hace ya tiempo que ha ocurrido porque las heridas en piel han cicatrizado.

Es indignante encontrar este tipo de situaciones, son casos de vandalismo sobre animales que no hacen daño a nadie y que no suponen ninguna amenaza. Si alguien quiere disparar debería hacerlo sobre una diana y no sobre gatos callejeros que ya tienen  bastantes problemas para sobrevivir en la calle sin necesidad de que les disparen.

Volviendo al caso, tenemos un paciente con una fractura antigua de húmero, muy conminuta, y con poco espacio para fijar los implantes. Ante un caso así debemos concentrarnos en mantener la longitud del hueso, respetar las articulaciones proximal y distal y colocar un sistema de fijación lo suficientemente rígido para que el hueso pueda recuperarse y crecer.

Se reducen los fragmentos principales y se coloca un clavo intramedular para lograr una primera alineación de la fractura y luego se coloca una placa de neutralización con tornillos proximales y distales, pero respetando la zona central conminuta que no tocaremos demasiado para no dañar la escasa vascularización y evitar la formación de un secuestro. Respecto a los fragmentos de plomo, sólo se retiran los que aparecen durante el abordaje y dejaremos los demás donde estén para no dañar aún más los tejidos blandos.

Veamos las radiografías de control post operatorio:


fractura disparo gato


fractura disparo gato

El primer tornillo proximal es más grueso porque esa zona del húmero es muy esponjosa y necesitaba una buena fijación, la zona central no está bien reducida pero cabe esperar la formación de un callo óseo que englobe los fragmentos sueltos, y a nivel distal es probable que se pudiese aprovechar un poco mas de hueso con implantes algo más largos, pero a veces nos pasan estas cosas viendo las radiografías de control, y tenemos que decidir entre reintervenir o esperar. En este caso se decidió confinar  el paciente en una jaula y esperar.

Al mes el paciente apoyaba bastante bien, teniendo en cuenta que era una fractura antigua con pérdida de masa muscular y al hacer las radiografías de control obtenemos las siguientes imágenes:


placa humero gato



placa humero gato


No hay grandes cambios, pero ya se observa que todo va bien y se está formando el callo óseo que englobe y remodele la zona diafisaria central del húmero.

A los dos meses se repiten las radiografías:


fractura humero gato



fractura humero gato

En este momento el gato camina bastante bien y sólo en ocasiones levanta un poco la pata, pero la mayor parte del tiempo la utiliza con normalidad.

Nuevas tomas radiográficas a los tres meses y medio:


placa humero gato



placa y agujas kirschner gato


En este momento el paciente ya no muestra secuelas físicas de la fractura, a nivel radiográfico el callo óseo está remodelándose adecuadamente, la masa muscular empieza a ser normal y se considera que puede darse el alta a este animal, que además ha encontrado una buena casa de acogida y probablemente va a ser adoptado.

*Todavía será necesario retirar el clavo intramedular, pero no debe ser una complicación importante, y en cuanto tengamos ocasión se completará el trabajo.



miércoles, 21 de enero de 2015

Una especie diferente


Una especie diferente


En esta ocasión no os traigo ningún trabajo de traumatología, sino un poco de actualidad. 
Aquí os dejo un enlace a un vídeo de la cardióloga Barbara Natterson donde explica la importancia de la ciencia Veterinaria para el avance de la salud humana, algo que hasta ahora ningún médico se había atrevido a reconocer.





Espero que os guste.


sábado, 3 de enero de 2015

Fractura de fémur

Fractura de fémur


Para empezar el año vamos a comentar una fractura de fémur en un perro mestizo de Labrador de unos 40 kg de peso que ha sufrido un accidente.

La primera imagen que recibimos al llegar el paciente procede de un compañero que atendió inicialmente al animal y hizo una primera radiografía sin sedar al perro y en una posición ventrodorsal, aunque no simétrica.



fractura de femur en canino



Esta primera radiografía permite confirmar que hay una fractura en fémur, pero aunque siendo muy hábiles podemos adivinar de que tipo, lo ideal es tener las cosas claras desde el principio y esta imagen no descarta totalmente la luxación sacro ilíaca, por lo tanto se le repite el estudio radiográfico al paciente, comenzando por una vista latero lateral:



fractura de fémur en canino



Y para completar el estudio, se realiza también la vista ventro dorsal, pero con el paciente sedado y colocado adecuadamente:


fractura de fémur canino



Esta última imagen nos confirma definitivamente que se trata de una fractura oblicua diafisaria proximal del fémur izquierdo, y que no hay luxación sacro ilíaca.


La resolución de esta fractura debe ser mediante la colocación de una placa para tornillos de 3,5 mm pero debe estar firmemente sujeta porque el paciente pesa unos 40 kg, y tiene la dificultad añadida de que el fragmento proximal es pequeño y hay que aprovechar muy bien el espacio, por lo tanto es necesario hacer un buen moldeado de la placa, para que se adapte a la superficie del hueso.



placa y tornillos en femur perro



Para incrementar la fijación se añadieron dos cerclajes sobre la línea de fractura que refuerzan la reducción. 

Veamos las radiografías de control:



placa y cerclaje fémur perro




placa y cerclaje fémur canino





La reducción es bastante aceptable, la placa está bien modelada para aprovechar el escaso espacio que teníamos a nivel proximal, de modo que fue posible colocar tres tornillos en el fragmento proximal, cuatro tornillos en el fragmento distal y dos cerclajes sobre la línea de fractura que refuerzan la fijación.



A pesar de que se trata de un paciente muy grande y obeso,  el apoyo de la extremidad es bueno desde el segundo día, y si se logra un buen control de la actividad física, la evolución de la fractura debe ser hacia la consolidación  de la misma.