jueves, 30 de abril de 2020

Fracturas de húmero




Fracturas de Húmero


Generalmente en traumatología, cada región anatómica tiene un abordaje preferente, intentando colocar siempre los implantes en la cara de tensión del hueso, pero en el húmero existen varias opciones, puesto que la cara de tensión es cráneo medial, y esto permite colocar implantes en la cara cráneo lateral, pero también en la cara medial.

Aunque ya he publicado anteriormente otros casos de fracturas de húmero, quiero aprovechar este artículo para presentar dos nuevos casos, resueltos de una forma muy parecida, pero con abordajes diferentes.


El primer caso es una gata que fue recogida por una protectora, con una fractura de húmero, por un disparo con una escopeta de perdigones.

Veamos las radiografías de control preoperatorio:



fractura conminuta húmero gato



disparo húmero gato



Se trata de una fractura metafisaria conminuta, no reconstruible, que se resolvió con una placa puente y un clavo intramedular, mediante un abordaje lateral.

Veamos las radiografías de control post operatorio:

placa y clavo húmero gato

placa y aguja húmero gato




Aprovechando bien el espacio se pudieron poner tres tornillos en cada fragmento, y junto con el clavo intramedular aportan una fijación suficiente para que ese hueso pueda curar, a pesar de la fractura conminuta en la zona metafisaria central.

La retracción muscular acercará los fragmentos óseos a la zona central, y se formará un gran callo óseo que englobará todo, restableciendo la continuidad ósea.



Veamos el segundo caso, un cachorro recogido por una protectora local, que tiene una fractura humeral. El problema es que el pobre animal desarrolló una parvovirosis, estuvo dos semanas con tratamiento, y cuando empezó a recuperarse lo suficiente para soportar una cirugía, se hizo el estudio radiológico:


fractura metáfisis húmero perro

fractura metáfisis humero perros



El mayor problema en este caso era el tiempo que había pasado desde la fractura, que había permitido una retracción muscular importante, así como una gran fibrosis peri-fractuaria que dificultaba mucho la resolución de la fractura.

Para lograr una mayor visualización de la fractura, así como un abordaje mas amplio para eliminar la fibrosis entre los fragmentos, y lograr una buena reducción ósea se hizo un abordaje medial.


placa y aguja húmero perro

placa y aguja I.M. cara medial húmero perro




El abordaje medial del húmero es algo más complicado por las importantes estructuras vasculares y nerviosas que nos vamos a encontrar, pero si se supera esa importante dificultad técnica, tenemos la ventaja de que la cara medial del húmero es más plana y resulta más fácil reducir la fractura y colocar la placa. Además en este caso había mucha fibrosis y se necesitaba un abordaje amplio, por lo que considero que en este caso entrar por la cara medial fue de gran ayuda.

Como apunte adicional, el abordaje medial es imprescindible para las fracturas bilaterales de codo, ó lo que es lo mismo, fracturas de húmero distal en “T” por lo tanto es bueno tener amplia experiencia en este abordaje antes de emprender la resolución de ese tipo de fracturas, como comentaré en el siguiente artículo.






domingo, 29 de marzo de 2020

Osteotomía en cuña CTWO





Osteotomía en cuña CTWO



Existen múltiples técnicas para reparar la rotura del ligamento cruzado anterior de los perros. Básicamente podemos resumirlas en dos grupos, el primero agrupa las técnicas de reemplazo del ligamento, ya sean intraarticulares ó extraarticulares, mientras que el segundo grupo agrupa las osteotomías correctoras (CTWO, TPLO, TTA, OTT, CBLO, y todas sus variantes)

Todas las osteotomías correctoras intentan que la meseta tibial sea perpendicular al tendón rotuliano, para neutralizar el empuje craneal que produce la rotura del ligamento cruzado y para ello proponen diferentes cortes sobre la tibia, para movilizar la meseta tibial al ángulo adecuado.

La osteotomía en cuña fue propuesta por Slocum y sus colaboradores en 1984, realizando dos cortes rectos en la tibia para extraer una cuña (CTWO), posteriormente en 1993 propusieron un corte circular en la tibia (TPLO), y luego siguieron apareciendo las demás técnicas, ya por otros autores.

No es objetivo de este artículo desarrollar una descripción detallada de las distintas técnicas, ni de su evolución en el tiempo, sólo expondré un caso clínico de un paciente al que se le realizó una osteotomía en cuña, y su evolución posterior.

Nuestro paciente es una perra de raza Pastor Alemán, de 7 años y 43 kg de peso, con una cojera de su extremidad posterior izquierda.

En la exploración inicial se comprueba que hay una cojera de grado IV sobre V, con dolor a la palpación de la rodilla izquierda, prueba de sentado positiva, test de cajón positivo y test de compresión tibial positivo.

La exploración radiográfica nos aporta la siguiente imagen:


artrosis rodilla perro


En la imagen anterior se observa adelantamiento de la meseta tibial, incremento de la grasa infrapatelar y signos de artrosis. Todos los signos clínicos y radiográficos confirman una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda del paciente.

Para resolver este caso se decidió hacer una osteotomía en cuña. En todas las osteotomías niveladoras de la meseta tibial, es necesario hacer un estudio de ángulos que nos permita conocer el ángulo de inclinación de la meseta tibial, para luego calcular la corrección.

En este caso, el estudio fue realizado por la empresa BETA, que nos aporta las siguientes imágenes:


angulo meseta tibial perros





Osteotomía en cuña perros



Una vez estudiado el caso, valorada la inclinación de la meseta tibial y calculada la cuña que se debe retirar, el siguiente paso es hacer la cirugía. Y esta es la radiografía de control post operatorio


CTWO perros


Se puede apreciar que la osteotomía se redujo con un cerclaje, y luego se fijó todo con una placa con tornillos de bloqueo, de la empresa BETA.

En el post operatorio de este paciente se fueron realizando radiografías de control cada mes. A pesar de que el hueso tardó unos tres meses en cicatrizar, ya desde el primer mes se observa un descenso en la grasa infrapatelar, que nos sugiere que está descendiendo la inflamación articular.

CTWO perros

CTWO rodilla perros



Y finalmente

CTWO rodilla perros



Después de aproximadamente tres meses, la osteotomía ha cicatrizado, y el paciente apoya con normalidad.  La rodilla es completamente funcional y en ese momento se le puede dar el alta definitiva.




domingo, 16 de febrero de 2020

Tumores ungueales caninos



Tumores ungueales caninos




Hay varios tipos de lesiones que afectan a los dedos de los pies. Entre los procesos no neoplásicos están los quistes interdigitales, furunculosis, callos digitales, histiocitomas, abscesos o pequeños cuerpos extraños. 

Respecto a los procesos neoplásicos, hay tumores benignos como los quistes de inclusión, los papilomas escamosos invertidos y los queratoacantomas. Y también existe la posibilidad de que sean tumores malignos tales como el carcinoma de células escamosas, el melanoma, el osteosarcoma, y el hemangiopericitoma.


En todos los casos los síntomas son muy similares: cojeras, inflamaciones locales, puede existir osteólisis de la última falange y siempre veremos deformidades en el crecimiento de las uñas y/ó pérdida de las mismas. 

Los tumores digitales son más frecuentes en perros mayores de 10 años, y los perros de talla grande con pelaje oscuro, junto con los caniches, tienen más posibilidades de desarrollar carcinoma de células escamosas.


Puesto que no hay forma macroscópica de diferenciarlos con seguridad, ante la presencia de cualquier proceso que produzca deformidades del crecimiento de las uñas y osteólisis localizada, se recomienda la amputación, con amplios márgenes quirúrgicos. Aunque los propietarios inicialmente puedan rechazar esa opción, está demostrado que es la mejor alternativa, y los pacientes tienen una tolerancia excelente a la amputación, y una rápida adaptación.


Revisando la bibliografía he encontrado un estudio retrospectivo de Wobeser BK y cols. (Vet Pathol 2007) y Marino DJ y cols. (JAVMA 1995) que dice que de 500 dedos amputados. el laboratorio determinó que el 60% de los casos eran procesos tumorales malignos, (de ellos el 50% de los casos eran carcinomas de células escamosas) mientras que el 40% restante estaba dividido a partes iguales entre tumores benignos y procesos inflamatorios. Cuando se apreciaba lisis ósea el 83% de los casos eran tumores malignos y el 17% eran procesos benignos.

Después de este pequeño resumen, veamos un caso par de casos clínicos.


Nuestro primer paciente es una perrita de raza Bulldog francés, hembra, de unos 8 años y 11 kg, con una uña que crece de forma excesiva. El paciente no tiene cojera ni signos de dolor, pero hace ya unos 6 meses que presenta una clara deformación en una uña de su extremidad anterior derecha.


Decidimos hacer un estudio radiológico y se obtiene la siguiente imagen:




Aunque el paciente no presentaba ningún síntoma, era evidente que existía lisis ósea y se propuso la amputación con amplios márgenes quirúrgicos. (Se hizo también radiografía torácica sin alteraciones destacables).

Veamos la radiografía de control post operatorio:




Como puede apreciarse en la imagen anterior el corte se hizo a la altura de la articulación entre el metacarpo y la primera falange, eliminando de esta forma la almohadilla plantar, las dos últimas falanges sanas y todos los tejidos blandos circundantes.


La pieza amputada se envió al laboratorio que diagnosticó un queratoacantoma con osteomielitis asociada. Era un tumor epitelial benigno, extirpado con amplios márgenes quirúrgicos, y de pronóstico muy favorable.


Curiosamente poco tiempo después llegó un segundo caso muy similar. El segundo paciente era otro bulldog francés, esta vez un macho de unos 9 años y unos 13 kg. El animal presentaba una cojera leve, de grado II sobre V, y una pequeña inflamación a nivel del tarso derecho, con deformación en el crecimiento de la uña.

En el estudio radiográfico se obtienen las siguientes imágenes: 




Puesto que había osteólisis se propuso la amputación y estudio anatomopatológico de la falange. (Además se le hizo también una radiografía torácica sin alteraciones destacables). 

Esta fue la imagen radiográfica de control post operatorio:




Como puede apreciarse en la imagen radiográfica anterior, el corte se hizo también a nivel de la articulación metacarpo falangiana, eliminando la almohadilla plantar y la uña amputada no era muy diferente al primer caso. 







El diagnóstico histopatológico fue Sarcoma de tejidos blandos digital de grado I.

Se trata de un tumor maligno de estirpe mesenquimal de bajo grado de malignidad (grado I). Este tipo de neoplasias muestra esencialmente una malignidad local. El tratamiento indicado es la extirpación completa, dejando amplios márgenes quirúrgicos, (amputación digital completa, tal y como se ha hecho), y efectuar una vigilancia y un seguimiento periódico del paciente. 

Estos dos casos anteriores son muy similares desde un punto de vista macroscópico, pero mientras que el primer caso era un tumor benigno y de pronóstico favorable, en el segundo caso, a pesar de ser prácticamente igual externamente, se trataba de un tumor maligno, con un pronóstico peor a largo plazo, que de no amputarse podría haber hecho mucho más daño al paciente. 

Precisamente por casos como el segundo, recomendamos hacer radiografías de todos los crecimientos anómalos de las uñas, y en caso de que exista osteólisis es necesario amputar la falange afectada, e incluso toda la almohadilla plantar para que en caso de que resulte un tumor maligno, no haya que hacer una segunda intervención más agresiva.



domingo, 19 de enero de 2020

Fractura de mandíbula



Fractura de mandíbula



Aunque en este blog ya se han publicado otras fracturas de mandíbula, en la práctica diaria hay casos que se repiten, y del mismo modo, también aquí repetiremos algunos casos, simplemente para reflejar el trabajo diario de la clínica, aunque en alguna ocasión, puesto que hay varias soluciones posibles la resolución será diferente, lo cual es también una forma de enriquecer la formación clínica.

En esta ocasión tenemos un Bichón Maltés de 2,5 kg, que ha sido atropellado y presenta una fractura de mandíbula. Veamos las radiografías previas:



fractura de mandíbula canino



Generalmente, en esta vista, aunque se sospecha de fractura, no pueden apreciarse todos los detalles particulares, y suelen ser necesarias vistas oblicuas de las zonas donde se palpa desplazamiento para comprender mejor las fracturas del paciente.



fractura de mandíbula canino

fractura de mandíbula canino

fractura de sínfisis mandíbular canino






El paciente presenta una fractura de la rama mandibular derecha, junto con una fractura de la sínfisis mandibular. En la planificación operatoria, debemos considerar que aunque la fractura de la sínfisis mandibular es fácilmente solucionable, tenemos también una fractura de la rama mandibular bastante caudal, en un paciente muy pequeño y con muy poco hueso para anclar los implantes porque la mandíbula se estrecha mucho caudalmente.


Probablemente los tornillos normales no puedan sujetar lo suficiente la mandíbula a ese nivel, y tampoco lo lograríamos con fijadores externos, por lo tanto, fue necesario recurrir a tornillos bloqueados, en una mini placa de titanio.


Veamos las radiografías del control post operatorio:


cerclaje sínfisis mandibular perro



tornillos de bloqueo mandíbula canino


La reducción anatómica es muy buena, ambas mandíbulas encajan perfectamente, y la fijación que aportan los mini implantes de bloqueo es tan buena que el paciente puede utilizar la boca desde el principio, aunque recomendamos que al menos durante las primeras tres semanas la comida sea húmeda y que se eviten los juguetes que el perro pueda morder.



domingo, 22 de diciembre de 2019

Fractura de tibia




Fractura de tibia



Las fracturas de tibia son el 21% del total de las fracturas en perros. Generalmente se adaptan a todo tipo de fijaciones, desde fijadores externos, placa de osteosíntesis en la cara medial, incluso por técnicas de mínima invasión (MIPO), ó también técnicas mixtas con placa y cerclajes, placa y clavo intramedular, placa y fijador externo ó dos placas ortogonales.

Para ilustrar el artículo, expongo el caso de una fractura de tibia en un perro de talla grande, es un cruce de mastín joven, de unos 8 meses y 45 kg.
Veamos las radiografías previas:



fractura conminuta tibia canino



fractura conminuta tibia canino



Se trata de una fractura diafisaria conminuta, pero además el paciente pesa 45 kg y es una fractura no reducible. Puesto que el paciente todavía está creciendo se debe aportar la máxima fijación, no sólo para el peso de ahora, sinó para todo lo que seguirá creciendo en los próximos meses.

En la cirugía se emplearon placas de osteosíntesis de 3,5 mm y doble ancho, lo más largas que tenía en ese momento. Al colocar la primera placa consideré que la fijación no era suficiente y coloqué una segunda placa ortogonal a la primera para reforzar la fijación.



dos placas tibia canino



La sensación de seguridad intraoperatoria era muy buena, pero veamos las radiografías de control post operatorio:



doble placa tibia canino

doble placa tibia canino




La reducción anatómica es buena, la fijación muy estable, y si se hace un buen control post operatorio el pronóstico debe ser muy favorable.

El paciente comenzó a apoyar al segundo día, y ahora el desafío es conseguir que no haga ejercicios bruscos ó intensos antes de alcanzar la cicatrización.






jueves, 21 de noviembre de 2019

Avulsión del trocánter mayor del fémur




Avulsión trocánter mayor fémur



La avulsión del trocánter mayor del fémur es una patología poco frecuente, y cuando aparece suele ir asociada a luxación coxofemoral. La radiografía típica presenta una luxación, pero también un fragmento suelto, como la imagen siguiente:



fractura trocánter mayor fémur perros




Para ilustrar el caso, presento la historia de una gata joven que sufrió un atropello y llega a la clínica con una cojera del tercio posterior. Al hacer el estudio radiográfico, se obtienen las siguientes imágenes:




fractura fémur perros



avulsión trocánter mayor perros



Es evidente que el paciente tiene una fractura oblicua de la diáfisis femoral derecha, pero también hay una luxación coxofemoral izquierda, y además hay un fragmento suelto que se corresponde con el trocánter mayor del fémur izquierdo.

En la reducción debemos tener en cuenta que el trocánter mayor es el punto de inserción de los músculos glúteos, y un gran estabilizador de la cadera, además, si hacemos una sutura ilio femoral, necesitaremos el trocánter mayor, por eso en este caso decidí hacer una artroplastia. Para estabilizar el trocánter y contrarrestar la tensión se fijó el fragmento con unas agujas y un cerclaje, y por supuesto se reparó la fractura del fémur derecho.

Vemos las radiografías del control post operatorio:




fractura fémur perros



placa, clavo, fémur perros




Como puede apreciarse, se resolvió la fractura del lado derecho con una aguja intramedular y una placa de osteosíntesis, mientras que en el lado izquierdo se hizo la artroplastia y fijación con dos agujas y un cerclaje.

Si se realiza una buena restricción inicial de ejercicio, y un control post operatorio adecuado, el pronóstico debe ser muy favorable, y debería lograrse la cicatrización completa.

Esta es la presentación típica, pero presentaré también una variación. 

Veamos el siguiente caso:


fractura trocánter mayor fémur perros



Este paciente tiene una fractura del trocánter mayor, aunque no haya desplazamiento, y no hay luxación de cadera, pero sí que hay una fractura acetabular, y aunque no se parece mucho a la primera imagen del artículo, si se trata de la misma patología, y lógicamente además de resolver la fractura acetabular, hay que fijar ese trocánter con agujas y cerclaje.




sábado, 19 de octubre de 2019

Fractura de cúbito




Fractura de cúbito


Las fracturas de cúbito proximal, en muchos casos producen luxación de la cabeza del radio, y en ese caso tienen nombre propio, se llaman fracturas de Monteggia, pero en esta ocasión, presento una fractura de cúbito proximal que no es una fractura de Monteggia, es decir, una fractura de cúbito proximal, pero sin luxación de la cabeza del radio.


Se trata de un perro mestizo, macho, de unos 20 kg, que sufrió un atropello y presenta una marcada cojera de su extremidad anterior derecha, pero también con graves daños vasculares y lesiones varias debidas a la colisión.


Veamos las radiografías del estudio pre operatorio:




fractura de cúbito en caninos


fractura de codo en perro



Estas radiografías confirman una fractura de cúbito, pero puesto que es una fractura bastante proximal, el ligamento interóseo que une el cúbito y el radio no está roto, y por eso no hay luxación de la cabeza del radio.


La solución clásica a este tipo de fracturas es la colocación de una ó dos agujas y un cerclaje que compense la tensión del tríceps, pero el cúbito proximal no suele ser recto y al poner el cerclaje se pierde la reducción. Una solución mas reciente, y probablemente más acertada consiste en colocar una placa en la cara lateral del cúbito, sola ó combinada con las agujas.


Tengo una imagen que puede ayudar a entender lo que digo. He fotografiado el cúbito de dos perros, uno grande y uno pequeño, vistos caudalmente, para ilustrar la curvatura en cúbito proximal.


cúbito de distintos perros, caudalmente

En caso de que dispongamos de un hueso de tamaño similar a nuestro paciente, puede ser muy útil para hacer un pre contorneado de la placa que luego utilizaremos durante la cirugía.

Para nuestro paciente, se utilizó una placa de 3,5 mm, colocada en la cara lateral del cúbito, logrando una buena reducción y fijación de la fractura.



placa codo perro

placa codo perro


En este caso no puse agujas porque la placa ya ocupaba casi todo el espacio disponible, pero en caso de que hubiese espacio, podrían combinarse perfectamente ambas fijaciones.

El pre contorneado de la placa ayudó mucho para mantener la reducción y mejorar el resultado final de la cirugía. Con un buen control post operatorio deberíamos tener una buena consolidación de la fractura.