domingo, 13 de octubre de 2013

Amputaciones


Amputaciones


Personalmente considero que toda amputación implica una pequeña derrota. Como cirujanos deberíamos poder solucionar todo tipo de traumatismos y en caso de no poder solucionarlos, siempre podemos remitirlos a un compañero con más experiencia, pero en ocasiones la naturaleza de la lesión no permite una reparación quirúrgica por daños neurológicos irreparables o infecciones incontroladas. Ante una situación así, cuando la amputación es la única alternativa prefiero aceptar la derrota en la batalla pero ganar la guerra, salvando la vida del paciente.

Y esa es la razón de este artículo, quiero desmitificar el miedo que hay ante una amputación. Nuestros pacientes no tiene prejuicios y se adaptan mucho mejor que sus dueños a la nueva situación, de modo que en muchas ocasiones la cuestión es convencer al propietario de que su mascota podrá tener una vida feliz,  para lo cual adjuntaré algunos ejemplos.

En primer lugar comentaré el caso del siguiente gato:



parálisis plexo felino


Este paciente no tiene ningún tipo de sensibilidad dolorosa en su extremidad.  Hay un déficit neurológico  por una parálisis completa del plexo braquial.
Cuando el paciente está en estación el miembro cuelga flácido con el dorso de la mano apoyado sobre el suelo (lesión del nervio axilar). La posición característica es de un "codo caído" con flexión carpal, de modo que el miembro afectado puede parecer más largo que la extremidad normal.
El dorso de la mano a menudo es arrastrado sobre el piso, produciéndose excoriaciones graves a nivel de esta zona.

Se trata de un daño neurológico irrecuperable, ese paciente arrastrará la extremidad continuamente, produciendo lesiones crónicas en carpo y columna, además el peso de la extremidad será un lastre que no necesita. 
Una vez determinado que la amputación es la única opción, se realiza la cirugía:


amputación pata gato


Hace algunos años, solía hacer este tipo de cirugías cortando por la articulación del hombro y conservaba la escápula, pero la posterior atrofia muscular producía una espina de la escápula muy prominente y antiestética, por lo tanto he cambiado la técnica y ahora elimino también la escápula, logrando resultados mucho mejores desde el punto de vista estético.

El siguiente ejemplo es un gatito joven, con sintomatología muy similar, que también arrastraba su extremidad anterior,  por lo tanto, ante la falta de respuesta neurológica se decidió la amputación para evitar las lesiones continuas del miembro,  y se le realizó la misma cirugía:


amputación pata delantera gato


Soy consciente de que la primera  imagen del post operatorio inmediato es dura, pero luego la recuperación del paciente es muy buena, y a los pocos días el aspecto del paciente ha cambiado totalmente, como puede apreciarse en la siguiente imagen:


amputación felina


… Es posible que alguien se cuestione su capacidad para moverse y jugar, pero precisamente ese es uno de los objetivos de este artículo, por lo tanto aportaré un vídeo que demuestra su movilidad:






Hemos apreciado que  incluso con tres patas es un gatito alegre, y no puede resistirse a jugar con una pelota,  sin plantearse si tiene alguna limitación.



amputación felino


Este tipo de pacientes al crecer son animales totalmente normales, que pueden ser la mascota perfecta si se les da una oportunidad, si tienen una casa de acogida y no necesitan cazar para vivir, y como animales de compañía son tan cariñosos y juguetones como cualquier otro.

El siguiente ejemplo es un desafío todavía mayor, se trata de un gatito muy pequeño recogido de la calle, con una gangrena seca de su extremidad posterior, al que como último recurso se le amputa dicha extremidad.


amputación felina


Nuevamente la imagen del post operatorio inmediato es dura, pero poco tiempo después el paciente ya está en pié, y nos demuestra que es un luchador, y que quiere vivir:


amputación felino


Las amputaciones del miembro posterior resultan más traumáticas para el paciente que cuando se trata del miembro anterior, pues el abdomen está desplazado caudalmente y la extremidad sana debe soportar proporcionalmente más peso que si fuese una amputación del miembro anterior, pero además, en fases iniciales, el paciente tiene la dificultad añadida de que necesita flexionar la extremidad para orinar y defecar, lo cual resulta complicado, pero con un poco de tiempo llegan a controlarlo con normalidad, y pueden llegar a ser animales igualmente hermosos:


amputación miembro posterior gato


Es probable que después de estos ejemplos, mis lectores comprendan que si es necesario, se puede amputar una extremidad a un paciente felino y garantizar que el animal podrá tener calidad de vida, pero muchos se preguntarán si con los pacientes caninos ocurre lo mismo, por lo tanto mi último ejemplo es de una perra de raza galgo español que después de muchas complicaciones sufrió la pérdida de una extremidad posterior, y sus dueños se preguntaban si era lícito privar a un galgo de la posibilidad de correr, pero alentados por nuestros consejos decidieron dar una oportunidad a su mascota.  
Esta es la imagen del paciente tras la cirugía:



amputación canina


Y ahora pondré un video de este mismo paciente a las dos semanas de la intervención en la que se le puede ver feliz corriendo por la playa, y a pesar de que todavía no le ha crecido el pelo de la zona rasurada para la intervención, no hay ninguna duda de que puede ser un galgo corredor tan feliz como cualquier otro, a pesar de la cirugía.





Ante ejemplos así, no me cabe la menor duda que tras la cirugía éstos pacientes pueden ser animales totalmente felices, y aunque inicialmente resulte duro (para sus dueños) necesariamente deberíamos recomendar la amputación como el menor de los males, y ese es el objetivo de este artículo.


jueves, 3 de octubre de 2013

Fractura de tibia

Fractura de tibia


En esta ocasión nuestro paciente es una hembra de  Jack Russell terrier de 1 año y 7 kg que había sido atropellada y presentaba la siguiente fractura:


fractura oblicua de tibia



fractura oblicua de tibia


Viendo las imágenes anteriores apreciamos que se trataba de una fractura diafisaria oblicua y conminuta de la tibia derecha, que también afecta al peroné.

Como siempre, ante una fractura, hay varias opciones quirúrgicas y no necesariamente una única solución, pero puesto que la fijación interna ofrece generalmente mejores resultados con post operatorios más simples y recuperaciones más rápidas, suelo proponer como primera opción una placa de osteosíntesis.

El abordaje a la tibia se realiza por la cara medial, y como principal dificultad debe respetarse el recorrido de las ramas craneales de la vena safena  medial junto con la arteria y el nervio safeno, que cruzan oblicuamente la diáfisis tibial.

Para este paciente, se puso una placa de neutralización de 2,7 mm, colocando dos tornillos en la parte proximal, dejando tres huecos vacíos y luego colocando luego otros tres tornillos en la parte distal. La zona central se refuerza con una aguja de Kirschner, y dos cerclajes.

(Si os fijáis en la siguiente placa, intenté poner otro tornillo en la zona proximal pero el hueso se astilló y el tornillo perdió el anclaje en la rosca, esa fue una de las razones por las que tuve que poner dos cerclajes, para reforzar la fijación.)


agujas y cerclajes en fractura de tibia



fractura de tibia con agujas y cerclajes


El contorneado de la placa es bueno en la imagen lateral, aunque la alineación no sea perfecta, pero la fijación es estable, y suficiente para lograr la cicatrización.

A partir de la cirugía, el paciente debe recibir un estricto control de su actividad física, con movilización pasiva de la extremidad y paseos siempre con correa, para permitirle caminar, apoyando la extremidad (generalmente empiezan a apoyar al segundo ó tercer día) pero sin que pueda correr, saltar ó subir y bajar escaleras.

Veamos las primeras radiografías de control al mes de la cirugía:


fractura de tibia con agujas y cerclajes en perro


fractura de tibia con agujas y cerclajes en canino



Apreciamos que el hueso está cicatrizando muy bien. El paciente tenía un buen apoyo, e incluso era necesario restringir su actividad física para evitar un sobreesfuerzo en fases demasiado precoces.

Se continuó con paseos con correa y ejercicio controlado hasta la siguiente revisión y éstas son las imágenes de control a los dos meses de la cirugía:


agujas y cerclajes en canino



fractura de tibia con agujas y cerclajes en canino

A pesar de que no se logró una reducción perfecta, y había un gran defecto en la zona diafisaria cental, donde además la placa no tenía tornillos, se cumplían los principios básicos de la osteosíntesis, con una fijación interna rígida, un buen control de la infección y una movilización precoz que permitieron una rápida recuperación de la funcionalidad de la extremidad, y potenciaron cicatrización.


A  partir de este momento, debe incrementarse progresivamente la actividad física del paciente, hasta lograr la total recuperación de la extremidad.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Fractura de fémur distal en gato

Fractura de fémur distal en gato


Los gatos sienten un interés casi hipnótico por todo lo que ocurre al otro lado de la ventana, y es frecuente verlos apoyados en el cristal observando todo lo que ocurre en la calle, pero puede ocurrir que un día la ventana esté abierta, e irremediablemente ese día el gato saltará al borde para curiosear, y finalmente termine cayendo a la calle. Es un fenómeno que se repite con tanta frecuencia que ya tiene su nombre propio, a esos gatos que se precipitan desde ventanas y terrazas se les llama gatos paracaidistas.

Los gatos paracaidistas son pacientes habituales en el servicio de urgencias de cualquier clínica. Cuando recibimos un paciente así, lo primero es evaluar posibles alteraciones neurológicas, cardio respiratorias y hemodinámicas, para luego preocuparnos de cosas menores que pueden parecer muy importantes pero no comprometen su vida.

En esta exploración inicial es frecuente hacer una radiografía lateral que incluya todo el paciente (una gatografría) y permita descartar múltiples patologías, a la vez que puede revelar otras que tal vez no habíamos apreciado.


gato paracaidista


En esta vista inicial,  descartamos neumotórax, y es probable que la vejiga no se haya roto, también sabemos que el paladar duro no estaba roto porque lo habíamos comprobado previamente, pero a la vez revisamos sus huesos y nos fijamos en su rodilla derecha.
En cuanto el estado del paciente lo permita, retomaremos la exploración radiográfica, ya centrados en su rodilla derecha, y comenzamos con una vista ventro dorsal de sus caderas que nos dará un plano más completo de posibles lesiones asociadas.


fractura femur en gato

Tras esta imagen ya tenemos más claro que el problema está únicamente en el fémur derecho distal, descartamos otras patologías asociadas de sacro, pelvis, fémur izquierdo, etc  y finalmente haremos la proyección radiográfica medio lateral del fémur derecho para visualizar el alcance total de la fractura:



fractura fémur felino gato


Se trata de una fractura conminuta metafisaria distal de fémur derecho en un paciente joven, que todavía no ha cerrado totalmente la línea de crecimiento de la cresta tibial pero que indudablemente está ya en la fase final de su desarrollo.

Cuando este tipo de fracturas se presentan en la epífisis distal, el tratamiento clásico es poner dos agujas de Kirschner cruzadas  que realinean el hueso y junto con el ligamento rotuliano estabilizan la fractura, pero en este caso las fractura está ligeramente desplazada dorsalmente y parece que las dos agujas ya no lograrán una fijación tan estable como la que podría lograrse con una placa de osteosíntesis. 
El problema es que el fragmento distal mide apenas 2 cm, y debo colocar  tres tornillos en ese espacio. Para este tipo de fracturas existen unas placas en L adaptadas a la curvatura final del fémur, y que además son distintas si se trata del fémur derecho ó del izquierdo, que suelo tener en reserva para un caso así, pero en el momento de la cirugía aunque tenía varias, no tenía ninguna adaptada al tamaño del paciente, y decidí aprovechar al máximo el espacio y poner una placa recta con tornillos de 2 mm.
Tras colocar la placa, debido a la conminución de los fragmentos, quedaba un importante defecto óseo en la cara opuesta, y para reforzar la fijación y evitar que la placa acabase rompiéndose, puse una aguja de Kirschner desde el cóndilo medial del fémur, que compensaba la concentración de fuerzas en la zona del defecto óseo, aunque hubiera sido posible lograr el mismo resultado con un fijador externo, pero no me gusta poner fijadores externos en fémur, y mucho menos en un gato, por lo tanto completaba la fijación interna sin tener complicaciones adicionales.

Esta es la imagen intra operatoria de como quedaron los implantes:


Agujas en fémur distal felino


Si os fijáis un poco, en el lado opuesto a la placa se aprecia la aguja de Kirschner, aunque en las radiografías de control post operatorio puede comprenderse mejor el defecto óseo y la fijación. Comenzamos por la vista medio lateral:



radiografía con placa y agujas fémur felino


Y ahora presento la vista antero posterior del mismo paciente.


placa y aguja intramedular fémur gato


La evolución posterior fue muy buena, comenzó a apoyar al segundo día y en una semana caminaba casi normal. En estos casos, los gatos suelen ser pacientes muy agradecidos, pero el dueño debe comprender que su paciente camina porque los implantes mantienen la rigidez y alineación ósea, pero el paciente no está curado, y deben mantenerse los periodos de reposo hasta lograr la cicatrización  real de la fractura.

Siguiendo el protocolo, al mes se le realizan las radiografías de control, logrando la siguiente imagen:


callo óseo en fémur gato


callo óseo fémur gato



Como puede apreciarse, todavía no ha cicatrizado pues había un gran defecto óseo pero se está formando un gran callo que abarca toda la zona donde no teníamos hueso, siguiendo la evolución normal de todas las fracturas. Primero se forma un coágulo en la zona de la fractura, luego se llena de redes de fibrina, y en una fase posterior se calcifican, de hecho, en la parte externa del callo óseo ya se aprecia un puente de fibrina calcificándose, que terminará por cubrir toda la fractura.


domingo, 1 de septiembre de 2013

Displasia de cadera

Displasia de cadera



Con frecuencia recibo radiografías de perros, a los cuales se les hace su primera radiografía de cadera cuando ya tienen entre uno y dos años, y en muchas ocasiones son pacientes que presentan diferentes grados de displasia, pero están ya en una fase en la que las opciones quirúrgicas son limitadas y a largo plazo sólo puede plantearse la prótesis de cadera como solución reparadora de un problema que en fases anteriores habría podido resolverse con mayor facilidad.

Veamos un ejemplo. Se trata de un cachorro de Terranova de 15 meses que presenta la siguiente imagen radiográfica:


rx displasia en canino


Aunque se trata de un animal joven, las coberturas acetabulares son escasas, el paciente todavía seguirá ganando peso y pronto comenzarán las deformaciones articulares, la osteoartrosis y el pronóstico a largo plazo es negativo.


En esta ocasión, no dedicaré el artículo a un caso concreto, sinó que destacaré los aspectos mas relevantes de la displasia de cadera, que todo clínico debe conocer, y centraré los comentarios en las medidas básicas de detección precoz, que en mi opinión todas las clínicas deberían plantear a sus clientes.

La displasia de cadera no es una enfermedad congénita, pues no puede detectarse en el momento del nacimiento del cachorro, sino que se manifiesta a nivel que el cachorro va creciendo y se desarrolla. El paciente ya desde muy joven presenta una inestabilidad articular, con laxitud de los tejidos blandos periarticulares que permite la subluxación de la cabeza del fémur durante los primeros meses de vida, de modo que se genera una escasa profundidad del acetábulo y cambios degenerativos en la cabeza del fémur, dando lugar a una osteoartrosis secundaria y progresiva que siempre evoluciona a peor.

Se trata de una enfermedad de origen multifactorial y poligénico, lo cual dificulta la eficacia de los programas de erradicación. La heredabilidad en la displasia de cadera es de aproximadamente el 60 %, es decir, un animal libre de displasia sólo tiene una probabilidad del 60 % de tener descendencia libre de displasia.

Tiende a presentarse en perros de razas grandes, bien alimentados y de rápido desarrollo. Un crecimiento excesivamente rápido favorece la aparición de displasia, porque el desarrollo de la masa muscular no se corresponde con el crecimiento del cachorro. El ejercicio excesivo en fases tempranas del desarrollo también tiene un efecto negativo.

Puesto que los cambios degenerativos que se producen de un modo progresivo en el cachorro, limitarán su calidad de vida en la fase adulta, es importante diagnosticar esos cambios en fases tempranas, para tratar de establecer medidas de control que permitan evitar el rápido desarrollo de la osteoartrosis.

Y ese debe ser el mensaje de este artículo, hay que lograr la detección precoz de la displasia de cadera para poder aplicar medidas que limiten su desarrollo.

En ocasiones comenzaremos el estudio con cachorros muy jóvenes, de apenas 3 meses que ya empiezan a tener sintomatología.

Síntomas  del cachorro: dolor a la palpación, debilidad tercio posterior, poco activo, al andar mueve mucho las caderas de un lado a otro, al correr avanza con ambas extremidades posteriores al mismo tiempo, correr de conejo, se tumba dejándose caer, bamboleo de las caderas al paso, camina con corvejones juntos y metatarso hacia fuera.

Si apreciamos que un cachorro presenta alguno de estos síntomas, aplicando el planteamiento de la universidad de Pensilvania, (Penn Hipp) deberíamos sedar al cachorro, y calcular el ángulo de distracción de sus caderas, que si es superior a 0,7 sugiere una alta incidencia de displasia. El problema es que el valor normal es menor a 0.3, y entre ambos resultados hay un alto porcentaje de animales con pronóstico incierto, además de las variaciones entre las distintas razas, por lo tanto, para muchos clínicos  no es un valor definitivo, pero muy significativo si nuestro paciente está por encima de 0,7. En caso de querer actuar, puede hacerse una sinfisiodesis púbica juvenil, para cachorros entre 3,5 y 4,5 meses, Ortolani positivos, sin osteoartrosis y con índice de distracción mayor de 0,7.

Existe también un método predictivo de detección precoz, mediante un análisis de sangre que detecta 7 marcadores genéticos para identificar aquellos perros con una alta predisposición a desarrollar displasia, para así poder establecer un seguimiento que permita tomar medidas preventivas para retardar el progreso de esta patología. El problema es que de momento sólo está disponible para el Labrador retriever, y próximamente para el Golden retriever.

Es probable que en cachorros tan jóvenes los síntomas iniciales de la enfermedad puedan pasar fácilmente desapercibidos, pero es de suma importancia hacer una primera radiografía de control a todos los perros de razas grandes entre los cinco y los seis meses, porque nos llevaremos muchas sorpresas pues con frecuencia la gravedad radiográfica no se corresponde con la escasa sintomatología que puedan presentar esos pacientes jóvenes, pero es el momento idóneo para proponer medidas que puedan controlar el avance de la enfermedad. 

Puesto que hay varios grados de displasia, no todos precisan el mismo tratamiento, y hasta el 75% de los casos pueden controlarse con las medidas clásicas ( estricto control del peso, restricción del ejercicio, condroprotectores, etc.) pero esa proporción nos deja un 25% de casos que precisan una solución quirúrgica.

El tratamiento clásico consiste en una Triple osteotomía pélvica, que elimina una porción de hueso en Pubis, hace una osteotomía en Isquion que se cerrará con un cerclaje y luego hace una osteotomía en Ilion para aplicar una placa angulada y lograr una rotación axial del acetábulo con objeto de realinear la pelvis de forma que la cabeza femoral encaje más profundamente en el acetábulo en crecimiento, incrementando su cobertura y reduciendo el grado de subluxación presente. (En el caso de la doble osteotomía no se hace el corte en Isquion) Pero en ambos casos es una intervención preventiva, para detener el desarrollo de la osteoartrosis, y por tanto hay que realizarla antes de la aparición de los primeros signos degenerativos.

El siguiente dibujo ilustra las líneas de corte y la rotación axial del acetábulo.


triple osteotomía cadera en perro



Factores condicionantes de la triple/doble osteotomía de cadera:

-Síntomas clínicos evidentes,   Ortolani positivo.
-Angulo reducción menor ó igual a 30º y ángulo subluxación menor o igual a 10º.
-Paciente joven, en crecimiento  (ideal: 5 – 7 meses)
-Sin signos de osteoartrosis y con cobertura acetabular mayor al 10 %
Valorar grado cobertura acetabular y ángulo de Norbert  (normal 105º ó superior)
En ocasiones, es preciso plantear la cirugía para ambas caderas, pero aunque en la doble osteotomía pueden hacerse ambas cirugías al mismo tiempo, en la triple osteotomía es preciso dejar un tiempo de recuperación desde la primera cirugía antes de abordar la segunda cadera.

Doble osteotomía cadera en perro


El modelo anterior representa una doble osteotomía bilateral, en la que observamos cortes en Pubis y placas en Ilion pero no hay cortes en Isquion, de modo que la recuperación es más rápida y la estabilidad post operatoria mayor, pero debe realizarse en pacientes jóvenes, pues a medida que avanza la edad la calcificación del Isquion dificulta mucho su flexión sin producir fisuras ni sobretensión en los tornillos.

El principal factor a tener en cuenta es lograr un buen diagnóstico precoz, y una buena elección de los candidatos, veamos un ejemplo. Un Rottweiller de un año, que presenta la siguiente imagen radiográfica:


rx displasia cadera canina



El acetábulo derecho tiene una buena cobertura, pero el acetábulo izquierdo ya está plano y la cabeza del fémur prácticamente luxada, no hay una cobertura acetabular mínima del 10% y éste paciente ya es demasiado “viejo” para plantear una cirugía correctora. No puede plantearse una Triple osteotomía pélvica y esa cadera está prácticamente perdida, pero si a ese paciente se le hubiese hecho una radiografía previa con 5-6 meses, se habría detectado el problema a tiempo y con esa edad es muy probable que una doble osteotomía pélvica hubiese mejorado mucho la congruencia articular y esa cadera habría evolucionado de un modo mucho más favorable.

Veamos otro ejemplo. Se trata de un mestizo de siete meses y medio que presenta la siguiente radiografía de cadera realizada en un control ordinario:


rx displasia cadera canino


Observamos que aunque su cadera izquierda tiene una buena conformación, su acetábulo derecho tiene una cobertura escasa, y ya comienza a tener sintomatología.

Se plantea una triple osteotomía porque el paciente ya está al límite del crecimiento y se le realiza la cirugía, para lograr una mayor cobertura acetabular derecha. Veamos la radiografía de control post operatorio:


Rx triple osteotomía cadera canina


Soy consciente de que tal vez el ángulo de rotación fuese un poco excesivo, pero era ya un paciente que estaba al final de la fase en la que se pueden hacer cambios, y también hay una cierta asimetría en la imagen, de modo que parece que el lado izquierdo tiene menor cobertura de la real, pero en cualquier caso, era un paciente cuya cadera derecha, antes de la cirugía, estaba destinada en el mejor caso a una prótesis, y en el peor a una artrodesis, y ahora presenta un pronóstico mucho más favorable, y resulta indudable que su calidad de vida mejorará tras la cirugía.


Y ese es el mensaje que quiero transmitir una vez más en este artículo. La displasia de cadera afecta aproximadamente al 20% de los perros de razas grandes, y cuando el paciente es adulto sólo podemos hacer un tratamiento sintomático ( control del peso, ejercicio moderado, condroprotectores, AINEs, infiltración de plasma rico en factores de crecimiento, etc) o proponer cirugías que se limitan a prótesis ó artrodesis, pero si hacemos un buen seguimiento del cachorro, con radiografías a los 5-6 meses, podremos hacer un diagnóstico precoz, y si es necesario, hay otras opciones quirúrgicas que mejorarán mucho la calidad de vida de nuestros pacientes, si hacemos las cosas bien y a su debido tiempo.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Luxación lateral de rótula


Luxación lateral de rótula



Aunque teóricamente podría darse cualquier tipo de luxación de rótula en cualquier talla de perro, como norma  general se dice que las luxaciones mediales se presentan principalmente en perros de talla pequeña mientras que las luxaciones laterales son más frecuentes en perros de talla grande, y es una norma que no suele fallar.

En el caso que presento en esta entrada se trata de un cachorro mestizo de labrador, hembra, de cuatro meses, con alto potencial de crecimiento y luxación bilateral de rótula, que simplemente por los datos aportados, ya sospechamos que será lateral.

Comenzamos el estudio con una exploración general del paciente, viendo como camina, con las rodillas desviadas en varo (hacia adentro) y con cojera de su extremidad posterior izquierda. A la palpación notamos que tiene luxación bilateral medial de rótula de grado III en ambas rodillas, aunque en el momento de la exploración sólo cojeaba de la izquierda y seguidamente, tras descartar otras patologías en la exploración general procedemos a la exploración radiográfica.

En primer lugar haremos una vista ventro dorsal del tercio posterior que nos permite valorar las caderas, la alineación de los fémures, y por supuesto, las rodillas.


luxación rodilla canino



Puesto que se trata de un cachorro todavía hay líneas de crecimiento abiertas, pero no debemos esperar a que cierren para hacer correcciones, porque cuanto más tiempo se espere antes de mejorar las alteraciones del crecimiento, peores serán los resultados.

He puesto las líneas negras porque la angulación de la cabeza del fémur parece un poco excesiva, pero tiene 130 grados, que es un valor absolutamente normal. Una angulación normal oscila entre 120 y 135 grados, si es >135 grados el paciente presenta coxa valga, y si es <120 grados presenta coxa vara.

La luxación bilateral lateral de las rótulas se aprecia bastante bien, pero en las vistas laterales de las rodillas es todavía más evidente. 
Veamos en primer lugar la rodilla izquierda:


luxación lateral rodilla en canino


En esta imagen apreciamos que la cresta tibial todavía no ha terminado de crecer y la rótula aparece claramente fuera del surco del fémur. Veamos la otra rodilla:


luxación lateral rodilla en perro


Radiológicamente ambas extremidades presentan la misma patología y son casi idénticas, pero puesto que el paciente está cojeando de su extremidad izquierda es evidente que debemos planificar la cirugía en primer lugar para su rodilla izquierda.


Puesto que ya he presentado fotos en varias entradas anteriores de este tipo de cirugías no voy a repetir todo el proceso, y simplemente comentaré que se hace un abordaje a la rodilla para hacer dos cortes  en el fémur distal que permitan profundizar el surco, y luego reforzaremos la sujeción con la superposición del retináculo, mientras que en la tibia se hace una transposición de la cresta tibial, en este caso hacia medial (pues la luxación es lateral) y sujetaremos el fragmento en su nueva posición con dos agujas de Kirscher, pero puesto que es un cachorro que está creciendo, en este caso está contraindicado poner el cerclaje en ocho, que generalmente pondríamos si fuese un animal adulto.


Tras la cirugía, haremos las correspondientes radiografías de control, comenzando por la vista medio lateral:




Comparando con la imagen preoperatoria, se aprecia ahora que la rótula está situada dentro del surco, y la cresta tibial sujeta con esas dos agujas.

Y para terminar expondré al vista radiográfica post operatoria antero posterior de este paciente:


luxación rodilla en perro grande


En este momento había una gran diferencia entre la rótula izquierda, ya recolocada en el surco del fémur, y la rótula derecha que todavía estaba luxada.


La evolución del paciente fue muy rápida y muy positiva. A los pocos días estaba apoyando bien, y al mes y medio se le realizó la misma cirugía en su otra rodilla, pero lamentablemente no tengo las imágenes radiográficas de su otra cirugía, debido a que  era un animal perteneciente a una protectora que fue adoptado y trasladado en ese intervalo de tiempo, y hubo un pequeño problema con los archivos digitales, aunque nos han informado que se recuperó igual de rápido y es un cachorro que camina con total normalidad.