martes, 30 de marzo de 2021

Fractura de cadera

 

Fractura de cadera

 

Es bastante común que los pacientes que sufren atropellos puedan presentar fracturas en distintas partes del esqueleto, o incluso aunque el impacto haya sido en una única zona, podamos ver varias fracturas a la vez, que complican el cuadro clínico.


Nuestro paciente para este artículo es un gato que ha sido atropellado y presenta las siguientes imágenes:

 




 

Lógicamente también se comprobó que no había daños en tejidos blandos, sistema circulatorio, nervioso y pared torácica, tampoco rotura de vejiga ó fisuras en el paladar blando, mandíbula, etc que son lesiones que aparecen con frecuencia tras un traumatismo frecuentes, ni ninguna otra fractura.


Viendo las imágenes anteriores, se aprecia claramente una luxación sacro ilíaca derecha, una fractura del ala del ilion izquierda, y también, aunque menos evidente, hay una fractura en la base de la cola, en el cuerpo de la primera vértebra coccígea, tras el sacro.




A ese nivel hay raíces nerviosas del nervio pudendo y los nervios pélvicos. Una lesión en esa área producirá mucho dolor y también puede causar incontinencia fecal y urinaria, pérdida de sensibilidad en el periné, flacidez de la cola, etc.


En la reparación quirúrgica deben contemplarse las tres lesiones. Veamos las radiografías de control post operatorio:

 

 



 

Como puede apreciarse en la primera imagen post operatoria, del lado derecho, tras reducir la luxación sacro ilíaca, se colocó un tornillo que sujeta el ala del Ilion al cuerpo del sacro, y también una aguja trans ilíaca que sujeta dorsalmente ambos huesos. Viendo la segunda imagen post operatoria, del lado izquierdo, la fractura era muy oblicua y difícil de estabilizar, por ello se colocó primero una aguja de Kirschner para sujetar ambos fragmentos y luego una placa en “L”, para lograr mayor sujeción a nivel distal. Respecto a la fractura en la base de la cola, simplemente se amputó la cola para evitar tensiones en la zona de la fractura, de esa forma se reduce mucho el dolor, y permite que los nervios dañados no sufran “tirones” y es más probable que pueda recuperarse la sensibilidad local.


Respecto al pronóstico de este tipo de lesiones, se acepta que, si el paciente tiene sensibilidad dolorosa en la punta de la cola, recuperará la funcionalidad de la vejiga en el 100% de los casos, en menos de una semana y si no tiene sensibilidad en la punta de la cola, recuperará a funcionalidad de la vejiga en el 60% de los casos en un plazo de 30 días.

Es importante ayudar en el vaciado de la vejiga, al menos tres o cuatro veces cada día, hasta que el paciente pueda controlarlo de forma consciente.


Sobre la amputación de la cola, hay bastante controversia porque la cola contribuye a mantener el equilibrio del animal durante la carrera y el salto, y hay autores que recomiendan esperar al menos dos meses antes de amputar, pero durante ese tiempo el paciente tendrá mucha más suciedad en la zona anal, con restos de heces adheridas al pelo, y también mucho más dolor. Personalmente pienso que vale la pena amputar, principalmente porque he tenido pacientes con la cola rota como única lesión, que manifestaban mucho dolor, que desapareció rápidamente sólo con amputar la cola.