domingo, 27 de febrero de 2022

Luxación de codo en perros

 


Luxación de codo en perros

 

La luxación de codo en perros es una patología poco frecuente, pero, aunque he intentado buscar algún artículo que cuantifique su presentación, no he encontrado ningún autor que publique un porcentaje de incidencia.

Generalmente las luxaciones de codo en perro suelen ser laterales, porque en la parte medial el cóndilo humeral es más bajo y evita los desplazamientos mediales, mientras que en la parte lateral es más plano y permite el desplazamiento del radio. Si hay una luxación medial en un perro, es muy probable que haya una fractura.

En una luxación reciente, debe intentarse recolocar el codo en su posición anatómica pero no siempre es posible y entonces será necesario hacer una reducción abierta para recolocar el codo, y luego necesariamente, deben valorarse los ligamentos colaterales, que podrían estar rotos. En los gatos, cuando hay luxación de codo, los ligamentos colaterales siempre están rotos.

(He publicado artículos sobre luxación de codo en gatos en este blog en Junio de 2018 y Noviembre de 2020)

Nuestro paciente es un perro mestizo de 10 kg, que ha sufrido un traumatismo y presenta una luxación de su codo izquierdo. Ha sido atendido previamente en otro centro donde le han recolocado el codo, pero vuelve a luxarse al poco tiempo, y viene buscando una solución más duradera. 

Comenzamos el estudio radiográfico:

 






En este caso el diagnóstico es muy evidente, hay una luxación lateral del codo izquierdo, y probablemente no se mantiene en su sitio una vez reducida la luxación porque está roto el ligamento colateral lateral.

En la intervención quirúrgica, mediante un abordaje lateral se recoloca el radio (desplazado lateralmente) y luego con el codo flexionado se hace coincidir el ancóneo con el agujero supratroclear y se extiende el brazo para comprobar que todo encaja en su sitio.

Para comprobar la integridad de los ligamentos colaterales se puede flexionar el codo y el carpo 90º y luego rotar la mano hacia lateral (debe rotar menos de 45º, si es mayor hay rotura de colateral medial, en ese caso rotará hasta 90º), y también se puede rotar la mano hacia medial (debe rotar menos de 70º, si es mayor hay rotura del colateral lateral, en ese caso rotará hasta 140º).

La solución pasa por poner tornillos y cerclajes de alambre ó anclajes a hueso y ligamentos artificiales. (Lo más habitual es fijar sólo de la parte lateral)

Es importante fijar luego la articulación para que pueda fibrosar en la posición adecuada, ya sea con fijadores externos, que pueden dejarse hasta las seis semanas si fuese necesario, sin que se produzca anquilosis articular, ó puede colocarse algún vendaje algodonoso con ó sin férula, que mantenga el brazo estirado para que el cúbito permanezca en posición correcta y no pueda nuevamente desplazarse lateralmente. Este tipo de vendajes algodonosos son más fáciles de colocar, pero más difíciles de permanecer en el tiempo, pues los animales suelen intentar morderlos para sacarlos y su duración suele ser menor, y suelen requerir de pequeñas reparaciones con nuevas vueltas de venda cuando empiezan a deshacerse, además de un tiempo mayor con el collar isabelino.

Veamos las rx de control.






Como puede verse en las imágenes anteriores, tras la recolocación del codo en su sitio se pusieron anclajes en el húmero lateral y cara lateral del radio proximal, que se unieron con un ligamento y se anudó con un crim que sujeta todo.

Para evitar tener que hacer una segunda cirugía, en lugar de fijadores externos coloqué un vendaje algodonoso, que deja libres los dedos, pero sujeta desde la muñeca hasta el hombro y da la vuelta alrededor del tórax.

 


 

Dejando los dedos libres puedo ver que el vendaje no comprime en exceso y no hay inflamación de los dedos, además el perro siente el suelo y puede apoyar, aunque va un poco incómodo con un vendaje tan aparatoso, y tendremos que ir cuidando que no se moje ni se deshaga antes de tres semanas, y luego todavía pasará tres semanas más en una jaula, con tres salidas diarias para paseos con correa y paso lento, hasta que podamos estar seguros de que ha cicatrizado lo suficiente para permitirle hacer ejercicio libremente.