domingo, 28 de octubre de 2018

Fractura de fisis proximal de tibia





Fractura de fisis proximal de tibia



Cuando pensamos en fracturas de tibia proximal, es fácil pensar en primer lugar en las fracturas de Osgood Schlatter, que son las típicas avulsiones de la cresta tibial en perros jóvenes (*Ver entrada de 19 octubre 2014, en este mismo blog), pero hay además otras fracturas que afectan a la línea de crecimiento proximal de la tibia, que son más infrecuentes, y pueden parecer más difíciles de tratar.

Tradicionalmente, estas fracturas de la fisis proximal de la tibia se fijan con agujas de kirschner cruzadas y el pronóstico suele ser de reservado a favorable, si se logra una buena reducción (el fragmento roto puede ser muy pequeño) y sin dañar la línea de crecimiento.

Para ilustrar este artículo, traigo el caso de un cachorro de Siberian Husky, de 4 meses que presenta una cojera de su extremidad posterior izquierda. 
Tras la exploración inicial parece que el paciente presenta dolor a nivel de la rodilla y se empieza el estudio radiológico con una vista medio lateral de la extremidad posterior:





Reconozco que es muy difícil ver una lesión en esta primera imagen, pero puesto que el paciente tenía el dolor bastante localizado se repitieron las radiografías hasta poder encontrar algo patológico:








Después de estas imágenes ya se puede diagnosticar que hay una fractura en la fisis proximal de la tibia. En la imagen anteroposterior se ve un pequeño fragmento en la parte medial, y en la imagen lateral se ve un incremento del espacio en la línea de crecimiento.

Puesto que son fragmentos muy pequeños decidí no fijarlos directamente con agujas, sinó que me pareció una idea mejor fijar el tendón rotuliano, que es el punto de máxima tensión y dejar sin tocar el resto para no dañar la línea de crecimiento.

Veamos las radiografías del control post operatorio.




Es probable que sorprenda que no se ha fijado el fragmento proximal, pero si se mantiene la fijación en la cresta tibial todo lo demás puede soldar simplemente por la presión del fémur sobre el plato tibial.

Puesto que es un cachorro muy joven, a las tres semanas se hizo una radiografía de control y se obtiene la siguiente imagen:





La fractura estaba cicatrizando muy bien, pero el rápido crecimiento estaba provocando una desviación del plato tibial, y era el momento de retirar el cerclaje.





En un primer momento se retiró sólo el cerclaje y se conservaron las agujas para evitar una avulsión de la cresta tibial en fases tempranas de cicatrización, y se esperaron otras tres semanas antes de retirar totalmente los implantes.





Una vez retirados todos los implantes, se le pudo dar el alta al cachorro, que podrá seguir creciendo, ya con total normalidad.



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