domingo, 19 de julio de 2015

Luxación de rótula



Luxación de rótula

Aunque ya he publicado otras entradas sobre luxación de rótula, es una de las cirugías más frecuentes que solemos hacer los traumatólogos y junto con la  rotura de ligamento cruzado anterior son las dos cirugías más frecuentes que veremos en ortopedia canina.

Como ya se ha publicado en numerosas ocasiones puede ser luxación lateral (más frecuente en animales de razas grandes) o luxación medial (más frecuente en animales de razas pequeñas, y hay cuatro grados de luxación según el grado de torsión de la cresta tibial y la capacidad de la rótula de volver o no al surco del fémur.

Respecto a las opciones de tratamiento hay varias posibilidades; Generalmente se empieza por una profundización del surco en fémur, luego se hace una transposición de la cresta tibial y finalmente puede hacerse una superposición del retináculo (es decir, de la cápsula articular) y en algunos caso pueden emplearse también suturas anti rotacionales.

Aquellos que sólo intentan hacer superposición del retináculo y suturas anti rotacionales pueden tener éxito inicial, pero en unos 10 días los tejidos blandos ceden y el problema vuelve a aparecer porque la rótula es sólo parte del problema y es imprescindible realinear bien el cuádriceps con la tibia o todo volverá a luxarse, por lo tanto se deduce que, de todo lo anterior, lo más importante es hacer una transposición de la cresta tibial para que no haya tensiones que desplacen la rótula.

Respecto al caso que complementa este artículo, no es especialmente complicado, pero representa muy bien lo que solemos encontrar en el día a día, y nos servirá para recordar la necesidad de operar a este tipo de pacientes. 
Se trata de una perrita mestiza de unos 3 años y 8 kg con una inestabilidad de su rodilla izquierda, de grado 2-3, que le ocasiona una cojera sin dolor pero muy evidente.

Veamos el estudio radiográfico previo a la cirugía:

rodillas perro





rótula canino


No es una cojera especialmente dolorosa, ni hay un alto grado de torsión de los huesos, además al sedar al paciente y tensar las extremidades la rótula vuelve a su sitio, pero es evidente que hay un pequeño desplazamiento del cuádriceps sobre la cresta tibial que provoca la luxación de rótula.

Se prepara la cirugía y al ver el  “surco” del fémur aparece la primera sorpresa:

surco fémur plano en perro


El fémur distal es prácticamente plano, no hay apenas surco que pueda contener la rótula.

Realizamos una osteotomía en cuña para profundizar el surco del fémur y lograr una depresión central donde pueda alojarse la rótula.


osteotomía cuña femur canino


Ahora hemos pasado de un surco femoral prácticamente plano a otro que sí puede contener la rótula. El siguiente paso es realinear todo mediante una transposición de la cresta tibial.


luxación rótula perro

Se ha cortado la cresta tibial y puesto que la luxación es lateral se ha desplazado medialmente y fijado en su nueva posición con dos agujas de Kirschner y un cerclaje.

*Las flechas rojas señalan la posición inicial de la cresta tibial y el desplazamiento hacia la nueva posición logrado con la transposición de la misma.

Luego se comprueba una vez más que todo está bien alineado y no hay tensiones al flexionar la rodilla, entonces es el momento de reajustar la cápsula articular que estará distendida por las luxaciones repetidas. Puede recortarse lo que sobra o puede superponerse una parte sobre otra para reforzar la sujeción, haciendo una superposición del retináculo, y finalmente se cierra por planos y se hacen las radiografías de control.




luxación de rótula en canino



Siento que las imágenes no estén todo lo bien posicionas que debieran, pero especialmente en la última se aprecia muy bien el corte en la cresta tibial y su sujeción con agujas y cerclaje.

En el post operatorio de este paciente se prescriben antibióticos para unos días, antiinflamatorios para unas semanas y también paseos con correa corta y movilización pasiva de la extremidad para favorecer la rehabilitación y acortar la recuperación de la rodilla.



El pronóstico a largo plazo suele ser muy bueno o excelente, principalmente si la cirugía se realiza en estas primeras fases cuando todavía no está roto el ligamento cruzado ni existe un alto grado de artrosis.

Lamentablemente en muchas ocasiones los veterinarios cometen el error de retrasar la cirugía hasta que el paciente ya no puede más, cuando la artrosis ya ha invadido la articulación y aunque la rótula vuelva a su posición de origen ya poco podrá hacerse para lograr una buena recuperación de esa rodilla. 

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