sábado, 8 de julio de 2017

El gato de tres patas



El gato de tres patas


Esta es la historia de un gato común, que vive en estado de semi libertad, en una casa familiar, en el campo.
El animal solía salir de paseo, y en una ocasión, fue atacado por un perro que le produjo una grave lesión en su extremidad anterior izquierda.

fractura de cúbito y radio en gato


Se trataba de una fractura del cúbito con luxación del radio (Fractura de Monteggia), pero con luxación completa del codo, y grave lesión de los tejidos blandos. 

En aquella ocasión el paciente había pasado varios días sin aparecer y cuando lo hizo el borde distal del húmero estaba necrosándose, la infección de los tejidos blandos era muy grande, había zonas sin vascularización, mucho pus entre las capas musculares y una pérdida de sensibilidad en los dedos que indicaba un muy mal pronóstico.

Ante una situación tan grave fue necesario amputar la extremidad y ahí empezó su vida como gato de tres patas. Probablemente ya os habréis fijado que en esa misma extremidad tenía una fractura antigua de cúbito y radio mal curada, que produjo un gran callo y cicatrizó de forma natural aunque produjo una exóstosis de ambos huesos limitando los movimientos de pronación y supinación, tan importantes en los gatos.


A pesar de la amputación el animal recuperó su vida normal, y aunque ya no salía tanto,  seguía corriendo y saltando igual que siempre. Pero precisamente en un salto, desde una altura considerable, se fracturó la otra extremidad anterior.


fractura de radio gato

fractura de radio en gato


Se trataba nuevamente de una fractura diafisaria oblicua de cúbito y radio, pero en esta ocasión ya no había otro punto de apoyo y era necesario hacer una buena cirugía que permitiese una rápida recuperación del paciente, pero además era necesario que pudiese apoyarse en esa extremidad desde el primer momento.

Precisamente por  esa razón parecía insuficiente con colocar únicamente una placa en el radio, y se combinó con una aguja intramedular en el cúbito, que añadía una fijación extra, muy necesaria en las primeras fases de cicatrización.

Veamos las radiografías de control:


aguja en cubito gato

clavo en cubito gato


La reducción era muy buena, la fijación estable, y la extremidad pudo ser empleada desde el primer momento.  En una fase posterior se podrá retirar la aguja del cúbito cuando se haya formado un callo eficaz  y suficiente para garantizar la estabilidad de la extremidad.


Este gato de tres patas continúa corriendo y saltando, aunque ya sólo por los alrededores de la casa de sus dueños, aunque ya ha consumido algunas de sus siete vidas, pero todavía le queda una nueva oportunidad.

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